El arte de la alta costura rara vez se expresa en voz alta. Se reconoce a través de la cuidadosa selección de objetos cuyo valor reside en la intención y la ejecución. Para aquellos que entienden el calzado en su nivel más alto, un ojal no es un accesorio, sino una señal, una afirmación de que cada componente ha sido elegido con discernimiento, precisión y esmero.