KORTONS opera con intención definida.
Cada componente se rige por principios que no se ajustan, diluyen o comprometen.
Este es el marco a través del cual se toman todas las decisiones de diseño, ingeniería y producción.
La precisión no es negociable.
Cada ojal y herrete está diseñado para brindar consistencia, precisión y repetibilidad. No se introducen variaciones. La tolerancia está controlada. Cada unidad refleja el mismo estándar.
La visibilidad define el valor.
Los elementos más pequeños no se ocultan. Están diseñados para ser vistos, para contribuir y para elevar la composición general del zapato.
Coherencia en cada elemento.
Los ojales y herretes no se tratan como componentes separados. Operan como un sistema unificado, alineados en proporción, acabado y función.
La integridad del material se mantiene.
Los metales, acabados y estructura se seleccionan y ejecutan pensando en la permanencia. La degradación se minimiza. La calidad se mantiene.
Función y forma son inseparables.
El rendimiento no es secundario a la apariencia. Cada uno refuerza al otro. El resultado es un herraje que funciona con precisión y se presenta con claridad.
KORTONS no sigue los estándares existentes.
Los define.